01 Junio 2016

Territorios ridículos – Tomasi

Los territorios ridículos

Por Diego Tomasi
Una lectura de la novela Desde el jardín, de Jerzy Kosinski

1.
Murmuró unas palabras de despedida y se retiró.
Jerzy Kosinski

2.
El escritor polaco Jerzy Kosinski publicó en 1970 una novela que se llamaba Estar ahí, pero que se conoció en español como Desde el jardín, y que fue llevada al cine con Peter Sellers como protagonista.
Chance Gardiner es un jardinero que no hace más que cuidar las plantas de un anciano y mirar televisión. No sabe leer ni escribir, no tiene recuerdos ni esperanzas. No sabe de dónde viene ni cuál es su rumbo. Un día, el anciano muere, y alguien ordena vaciar la casa. Por primera vez en su vida, Chance tiene que enfrentar algo que podría parecerse al allá. Ya no hay acá. Ya no hay esa vida real compuesta solo de plantas y un televisor.

3.
Fuera de la casa, fuera del jardín, el mundo era algo ajeno. Jamás había visto nada de lo que se presentaba ante él. Salvo en televisión.
Apenas pisó la calle, Gardiner fue atropellado levemente por un auto. El accidente lo encontró, unas horas después, recuperándose del golpe en la mansión de un magnate de las finanzas y de su hermosa mujer. Las cosas iban a suceder muy rápido. Por una serie de malentendidos, Chance Gardiner, que no sabía ni siquiera leer, iba a convertirse en gurú de la economía, en analista político visionario, en posible espía soviético, en posible espía norteamericano, en probable candidato a vicepresidente de los Estados Unidos, y en ardiente símbolo sexual.
La clave está en que Chance se limita a opinar sobre lo que sabe. Cada vez que se le consulta sobre algo, responde con una frase relacionada con la jardinería. Su único mundo se convierte así en el mundo preferido por el resto del mundo.

4.
Un simple jardinero que se encuentra, de pronto, reunido con embajadores, economistas, presidentes. La ridiculez se vuelve el tono necesario. Kosinski maneja con habilidad los tiempos de la narración, y lo hace con el humor y el cinismo que se requieren para que no solo la gran política se vuelva ridícula. Lo que resulta ridículo a todas luces es el mismo ser humano.

5.
No es casual tanta ridiculez. Jerzy Kosinski sabía lo que era vivir en un mundo absurdo, ridículo. Había nacido en Polonia, en 1933. El mismo año del nombramiento como canciller de Alemania de Adolf Hitler. En el mismo país que había sido invadido para dar por comenzada la Segunda Guerra Mundial. Ahí mismo, en su tierra, Kosinski vio morir a casi toda su familia. Todos asesinados por el régimen nazi.
Sin sus personas queridas, el mundo era para Kosinski una sucesión de ridiculeces y torpezas. Su mundo, como el de cualquier refugiado, como el de cualquier perseguido, era como un jardín del que no se podía salir. Y si se podía salir era solo para ver televisión.

6.
Cuando Chance Gardiner salió del jardín, se encontró con un mundo ridículo. Kosinski, como su personaje, tuvo que salir de entre el lodo del horror.
Después, solo le quedaba poder escribir.

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