29 Septiembre 2016

Las vidas escritas – Tomasi

Las vidas escritas

Por Diego Tomasi
Una lectura del libro Esto no es una novela, de David Markson

1.

Ahora me aboco a un Experimento muy frecuente entre los Autores Modernos; consiste en escribir acerca de Nada.

Jonathan Swift

2.

El epígrafe que abre Esto no es una novela, del escritor estadounidense David Markson (publicado por La Bestia Equilátera), es un chiste. Y no. Porque se burla de cierta literatura en la que no se cuenta nada, y al mismo tiempo en su libro tampoco pasa nada.

Pero eso no significa que Markson escriba acerca de nada.

3.

Esto no es una novela no es una novela. En sus doscientas catorce páginas, lo que hay son párrafos de una o dos líneas, que dan datos sobre diferentes aspectos de la vida o la muerte de artistas y personalidades. Así, abundan detalles sobre cómo murieron esas personas, o sobre la edad a la que crearon determinada obra importante, o sobre otras profesiones que ejercieron además de las conocidas.

Además, hay citas (“O está loco o está leyendo el Quijote. Dijo Felipe III al ver a un estudiante golpeándose la cabeza y doblándose de risa histérica sobre un libro”), curiosidades (“Calderón de la Barca una vez fue arrestado por acosar monjas”) y frases sin verbo en las que la economía de recursos encuentra su punto máximo (“La amistad entre Lorca y Salvador Dalí”).

En La soledad del lector, también publicado por La Bestia Equilátera, el mismo mecanismo estaba apoyado en dos figuras ficcionales: el Lector y el Protagonista. En Esto no es una novela, la reflexión recae sobre la propia escritura, sobre el proceso de creación, y sobre la figura del autor. Así, es el Escritor el personaje recurrente, y lo que a él le sucede hace que el libro no sea una simple recopilación de frases y detalles. De algún modo, la incorporación del Escritor le da al libro una ligera sensación de que algo se está narrando.

4.

Al Escritor le pasan cosas. Existe. Subrayar eso es una gran preocupación del narrador que Markson elige para su libro. Por eso es que las dos primeras frases plantean un conflicto que con el desarrollo del libro se van problematizando, o se van disolviendo en favor de otros conflictos igualmente trascendentes. Esto no es una novela empieza así:

El Escritor está bastante tentado de dejar de escribir.

El Escritor está mortalmente aburrido de inventar historias.

Luego, se deja en claro que el Escritor puede tener jaquecas, sufre de dolores de espalda, habla solo, hace esfuerzos por no repetir cosas que ya dijo en otros libros. Para completar el periplo, en la última página se revela que el Escritor está enfermo.

Markson murió en 2010.

5.

Después de decenas de páginas en las que Markson, en tanto autor, se burla de los bordes establecidos para los géneros literarios, y experimenta, y busca, y juega, después de todo eso, escribe:

En realidad, el Escritor ha escrito algunas novelas relativamente tradicionales. ¿Por qué se pone a hacer este tipo de cosas?

Por eso.

Por eso.

6.

En la foto elegida por la editorial para la solapa del libro, David Markson está riendo. Se ríe con ganas, con gracia.

El chiste le salió muy bien.

Compartí esta nota en las redes sociales
Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Share on Google+0Pin on Pinterest0Email this to someone