12 Febrero 2017

Francis Ponge

 

Reseña: Antología crítica, Francis Ponge

La materia concreta de la poesía

Es sabido el equívoco al que pueden conducir las grandes obras, entendida esa grandeza no por su carácter monumental, sino en relación con la dificultad que ofrecen para el consenso y la asimilación, el encasillamiento ligero, la deglución por el aparato de la cultura. A ese tipo de grandeza se puede adscribir la obra poética del francés Francis Ponge (1899-1988). Aun hoy resulta incómoda, extraña por momentos, desconcertante. Una poesía escrita mayormente en prosa, de una lírica inobjetable pero alejada de los estándares que por hábito se le endilgan al lirismo; un ir y venir del objeto al sujeto del enunciado sin contentarse con resolver el hiato -insalvable- que la existencia traza entre la persona humana y las cosas, entre la persona humana y los seres animados de la vida animal o vegetal. A este respecto, la obra de Ponge recuerda lo que escribió Giorgio Colli a propósito de la visión que tenían los primeros filósofos griegos: “El estudio de las representaciones elementales o elaboradas comienza siempre por el objeto y no puede partir del sujeto, siempre lábil e inasible. Tan sólo hablando de objetos es como se puede tratar del sujeto, o más concisamente: si hablamos sobre algo, hablamos de un objeto”.

La poesía de Ponge es, en ese sentido, una puesta en práctica constante de la forma que predica. Cada poema es la concreción manifiesta, y manifiesto a su vez, de su visión de la poesía y el lenguaje. Sobre el final del poema “La Tierra”, eso aparece con absoluta claridad: “Lo que es del todo espontáneo en el hombre, tocante a la tierra, es un afecto inmediato de familiaridad, de simpatía, incluso de veneración, cuasi filial.

/ Porque ella es la materia por excelencia. // Ahora bien, la veneración de la materia: ¿qué cosa más digna del espíritu?// Mientras que el espíritu venerando al espíritu. ¿es lo que vemos? // -lo vemos con demasía.”

La materia, viene a decir Ponge, concentra las posibilidades de expresión que la mera figura del observador (devenido poeta) jamás podrá alcanzar por propia inspiración, si bien la necesidad de su presencia es innegable. La materialidad así entendida obliga a un esfuerzo de intelección y sensibilidad que el poeta traslada al interior de las palabras. De ahí que cada vocablo cobre peso específico en virtud de su historia, su genealogía, y las resonancias que su uso a través de los años fue adquiriendo, dotado de múltiples sentidos, ampliados a su vez por el juego de aliteraciones, homofonías y demás recursos prosódicos que Ponge despliega.

Si bien la obra del poeta francés ha conocido ediciones en español, la novedad que aporta esta Antología crítica, además de proponer un amplio recorrido por la casi totalidad de los libros del autor de De parte de las cosas, es su carácter crítico. El poeta chileno Waldo Rojas, residente en Francia desde hace más de cuatro décadas, junto con su traducción y un prólogo significativo (la edición viene acompañada a su vez por una cronología, entrevistas y conversaciones), compuso un aparato de notas indispensables para el lector en español. Estas notas no sólo contextualizan en muchos casos las circunstancias históricas que rodearon la composición de tal o cual poema: ponen en relación los textos con el resto de la obra, refieren datos sobre reescrituras y correcciones de muchos de los poemas y glosan particularidades léxicas, sintácticas, gramaticales, del uso que Ponge hace de la lengua francesa. Así se percibe la multiplicidad y riqueza que la poesía pone en juego en cada página, asimismo que se hace visible el trasfondo político de muchas de sus composiciones, como en el poema “La avispa”, escrito durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial y, en otra medida, con “Bosquejo de una parábola”. Para quien recién se inicia en la lectura de Ponge, esta antología representa la invitación a descubrir una obra de una originalidad que no ha perdido ninguno de sus atributos. Para aquellos que ya conocen al autor de La rabia de la expresión, la dicha de volver a visitar “El camarón en todos sus estados”, “El prado”, “El agua de las lágrimas”, entre tantos poemas que el libro presenta en ajustadas versiones a nuestra lengua.

Fuente: Sandro Barrella para LA NACION

 

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